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Misa Jubilar de la Hermandad del Museo para las HH. del Lunes Santo

14 de octubre de 2013

El lunes 14 de octubre la Hermandad del Museo ha convocado a todas las Hermandades del Lunes Santo para celebrar la Misa Jubilar y alcanzar las indulgencias concedidas con motivo del 400 aniversario de la Capilla de la Sagrada Expiración.

Este día los hermanos de Santa Marta, junto con las restantes HH. del Lunes Santo, visitaremos la sede de la querida Hermandad de la Sagrada Expiración de Nuestro Señor Jesucristo y María Santísima de las Aguas, donde a las 20,30 horas se celebrará la Santa Misa, con asistencia de miembros de las nueve corporaciones de la jornada.

El Año Jubilar de la Hermandad del Museo ha sido concedido por la Penitenciaría Apostólica el  pasado 30 de agosto por la conmemoración del 400 aniversario de la construcción y apertura al culto de la Capilla de la Sagrada Expiración. Se inauguró solemnemente el pasado sábado 28 de septiembre, y será clausurado el 4 de octubre de 2014, estando previstas durante los próximos meses numerosas celebraciones y peregrinaciones y celebraciones en dicha Capilla para ganar las indulgencias concedidas por la Santa Sede.

Cómo ganar la Indulgencia Plenaria del Año Jubilar

Se requiere recibir el Sacramento de la Penitencia y la Comunión eucarística, orar por las intenciones del Sumo Pontífice, y visitar devotamente la Capilla de la Sagrada Expiración, participando en alguna celebración sagrada comunitaria.

Qué es un Año Jubilar

Un año especialmente dedicado al perdón de los pecados y la remisión de sus penas, cuyo completo significado se entiende desde la asimilación de tres actitudes cristianas: la asunción de que somos pecadores, el arrepentimiento por las ofensas hechas a Dios y a nuestros hermanos y la confesión de nuestras faltas sintiendo verdaderamente que Dios nos perdona.

Él nos brinda su misericordia, su bondad, su perdón. Porque conocido nuestro dolor y confesados nuestros pecados, perdona nuestra culpa y nuestra pena y el castigo merecido por ellas. A esto se le llama INDULGENCIA PLENARIA, que se consigue con el JUBILEO; una vez conseguida, es igual a un comenzar de nuevo, con el pasado perdonado y olvidado.

El don de la INDULGENCIA revela la plenitud de la misericordia de Dios, que se expresa principalmente en el sacramento de la penitencia y la reconciliación. Esta práctica antigua, de la que ha habido malentendidos históricos, debe ser entendida y aceptada así.

Es una realidad teológica que todavía sigue vigente en la Iglesia y que está estrechamente ligada, como hemos dicho anteriormente, a los efectos del sacramento de la penitencia.

Para explicarlo de un modo sencillo se podría decir que el pecado conlleva como consecuencia una herida en la persona (pena eterna) que una vez curada (por el sacramento de la penitencia) ya no tiene capacidad para hacer daño a esa persona, pero sucede que después de la herida queda la cicatriz (pena temporal), que puede ser quitada o borrada del todo mediante el ejercicio de obras de piedad o ganando la Indulgencia Plenaria.

“Las indulgencias se obtienen por la Iglesia que, en virtud del poder de atar y desatar que le fue concedido por Cristo Jesús, interviene a favor de un cristiano y le abre el tesoro de los méritos de Cristo y de los Santos para obtener del Padre de la misericordia la remisión de las penas temporales debidas, por sus pecados.” (cf Indulgentiarum doctrina, 8; Concilio. de Trento: DS 1835).