Semana Santa. Triduo Pascual

La Semana Santa, entendiendo por tal los días que van de Domingo de Ramos a Domingo de Pascua, comprende dos tiempos distintos.

  • Parte de la Semana Santa es Cuaresma
  • Y parte de ella es el Triduo Pascual

Hay que recordar que la Cuaresma, que da comienzo el Miércoles de Ceniza, termina el Jueves Santo; con la misa de la Cena del Señor entraremos en el núcleo de todo el Año Litúrgico: El triduo Pascual. “El Triduo Pascual de la Pasión y Resurrección del Señor comienza con la Misa Vespertina de la Cena del Señor, tiene su centro en la Vigilia Pascual y acaba con las Vísperas del Domingo de Resurrección”. 

Dos tiempos distintos que se ensamblan perfectamente en la celebración unitaria del misterio del Señor.

Semana Santa

El Descendimiento. Roger van der Weyden, 1.443

Mirar a Cristo 

El domingo sexto de Cuaresma, en que comienza la Semana Santa, es llamado Domingo de Ramos en la Pasión del Señor.  “La Semana Santa tiene la finalidad de recordar la Pasión de Cristo desde su entrada mesiánica en Jerusalén”. Es en estos días de Semana Santa, cuando la Cuaresma alcanza su máxima densidad, se nos invita a dirigir nuestra mirada al Jesús doliente. Son días para la contemplación, el silencio, la oración, y la participación en los oficios litúrgicos. Oración, que en Sevilla, se hace fundamentalmente de miradas, las Sagradas Imágenes que con nuestras cofradías ponemos en la calle, son auténticos iconos de lo que representan, el rostro humano de Dios y su bendita Madre, y auténticos símbolos de valores y vivencias compartidos.

    “La imagen favorece el encuentro íntimo con el Señor representado, y hace brotar la oración sincera y el deseo de ser imagen viva entre los hombres de Aquel que ha sido tan bellamente representado en lo sensitivo. Se busca la imagen con la finalidad de vivir el misterio que ella manifiesta.

    La imagen habla de aquello que representa. Y quien contemple la imagen del Señor, de la Virgen, o de los santos, debe hablar con el misterio –que eso es oración- hermosamente contemplado en las imágenes. Si las imágenes son queridas, no es tanto porque sean bellas, sino porque expresan el amor del misterio en el que se cree.

    A la imagen se le rodea de una serie de expresiones, que significan toda la veneración cultual que se le profesa, aquello que se ha oído en la explicación del misterio religioso, se quiere ver reflejado en la imagen. Por eso, las imágenes son una escuela donde se aprende a vivir el encuentro con Cristo.”1

La Semana Santa es mucho más que el recuerdo, son días en que actualizamos el misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, el Señor, y renovamos nuestra fe dando testimonio público. Y, lo hacemos con sentido Pascual, aunque pueda parecer que nos quedamos en la Pasión y Muerte, nuestras cofradías proclaman la Resurrección con múltiples signos: la cruz de guía (cruz gloriosa), la luz, la música, las flores, el dorado de los pasos, el prodigio de los pasos de palio,… 

Todos los días de la Semana Santa son como una gran catequesis, contemplamos “los misterios de la salvación en los que Cristo, Redentor y Triunfador de la muerte, ofrece la profecía de su propia vida, muerte y resurrección como anuncio y promesa para todo aquel que quiera seguir el camino de la cruz”2

Domingo de Ramos en la Pasión del Señor

Entrada en Jerusalen. Giotto Bordone. Cappella Scrovegni.

El Domingo de Ramos nos introduce en la Semana Santa. La celebración de hoy engloba los dos aspectos fundamentales del misterio pascual: muerte y vida, humillación y triunfo. En otras palabras: entrada triunfal en Jerusalén y el Siervo que es llevado a la muerte.  

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El Siervo de Dios permanece siempre a la escucha de la palabra de Dios y la anuncia a pesar de sentir los ultrajes (1 Lect.). El Siervo de Yahvé, según la tradición cristiana, es Jesús. El Evangelio proclama la persecución y muerte de Jesús y la liberación del pecado (Ev.). El himno que transcribe Pablo habla de la humillación y de la glorificación de Jesús sobre todo nombre.

La celebración tiene dos partes: la conmemoración de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén y la Eucaristía, que es memorial de la muerte y resurrección de Cristo. 

Mc 11,1-10 o Jn 12,12-16. Bendito el que viene en nombre del Señor.
Is 50,4-7. No me tapé el rostro ante los ultrajes, sabiendo que no quedaría defraudado.
Sal 21. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Flp 2,6-11. Se rebajó a sí mismo, por eso Dios lo levantó sobre todo.
Mc 14,1-15,47. Llevaron a Jesús al Gólgota y lo crucificaron. Jesús, dando un fuerte grito, expiró.

El Jueves Santo

Última Cena. Juan de Juanes.

Día del amor fraterno, del amor de Cristo, quiso amar a los suyos hasta el extremo.

Es el día de los tres grandes mandatos: “Tomad y comed este es mi cuerpo”, institución de la Eucaristía; “haced esto en memoria mía”, institución del orden sacerdotal, “amaos los unos a los otros”, mandamiento del amor fraterno.

Con la Misa que tiene lugar en las horas vespertinas del jueves de la Semana Santa, la Iglesia comienza el Triduo pascual y evoca aquella cena en la cual el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, habiendo amado hasta el extremo a los suyos que estaban en el mundo, ofreció a Dios Padre su Cuerpo y su Sangre bajo las especies del pan y del vino y los entregó a los Apóstoles para que los sumiesen, mandándoles que ellos y sus sucesores en el sacerdocio también lo ofreciesen.

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El Señor pasará esta noche por la tierra de Egipto. Este día para Israel será memorable (1 Lect.). Jesús pasa de este mundo al Padre habiendo amado a los suyos hasta el extremo (Ev.). Pablo recuerda a los corintios la institución de la Eucaristía, la nueva Pascua cristiana (2 Lect.).

Ex 12,1-8.11-14. Prescripciones sobre la cena pascual.
Sal 115. El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo.
1Co 11,23-26. Cada vez que coméis y bebéis proclamáis la muerte del Señor.
Jn 13,1-15. Los amó hasta el extremo.

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Viernes Santo

Cristo Crucificado. Velázquez, 1.632

La cruz, la eterna pregunta por el sentido del sufrimiento, el dolor, la muerte. Dios no permanece impasible, Dios no guarda silencio: el crucificado (la Palabra definitiva) es su respuesta.

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Celebración de la Pasión del Señor

El Siervo de Yahvé sufre en lugar del pueblo, justifica a muchos cargando los crímenes del pueblo y es exaltado (1 Lect ). Cristo es el Siervo de Yahvé. Jesús sufre la muerte para salvar a todos. El Evangelio narra la pasión (Ev.). Cristo, obedeciendo plenamente al Padre, se convierte en causa de salvación para todos los que obedecen (2 Lect). Rezamos hoy con el salmista: «Suba mi oración como incienso en tu presencia al alzar de mis manos como ofrenda de la tarde» (Sal 140,2). Jesús estando en la cruz eleva sus manos al Padre como oración y ofrenda de la tarde. Ora por la humanidad pecadora y ofrece su vida para su salvación.

Esta celebración está estructurada en cinco partes:

  • Rito de entrada: procesión en silencio y oración.
  • Liturgia de la Palabra: con especial atención a la proclamación de la Pasión y la oración universal o solemne.
  • Adoración de la cruz: triunfo de la donación y amor de Jesús.
  • Rito de comunión: configuración sacramental con Cristo, muerto y resucitado.
  • Rito de conclusión con la recitación de oraciones para que la asamblea reunida, una vez dispersa, viva el misterio que ha celebrado

Sal 30. Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.
Hb 4,14-16; 5,7-9. Aprendió a obedecer y se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación.
Jn 18,1 - 19,42. Prendieron a Jesús y lo ataron. ¿No eres tú también de sus discípulos? No lo soy. Mi reino no es de este mundo. Lo crucificaron, y con él a otros dos. Mujer, ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu madre. Todo está cumplido. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo vendaron todo con aromas. 

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Sábado Santo de la sepultura del Señor

Traslado de Jesús al Sepulcro. Antonio Ciseri.

Todo se ha consumado: el cuerpo de Jesús está ya en el sepulcro, acompañamos a Maria, la Madre, en su Soledad.

Silencio, soledad, aparente fracaso… ¿Qué ha pasado? ¿Qué sentido tiene todo esto? Es un silencio en el que se medita y se recuerdan las promesas de Cristo: “Yo estaré siempre con vosotros”. Y en ese aparente fracaso brota de nuevo la esperanza.

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Durante este día ni se celebrará la Eucaristía, ni se distribuye la sagrada Comunión, a no ser en caso de viático, quedando desnudo el altar hasta la celebración de la Vigilia con que se inaugura el Tiempo Pascual.

Domingo de Resurrección

La Resurrección. Piero della Francesca

¡Cristo, el crucificado, ha Resucitado!, las promesas se han cumplido. Es el tiempo de lo nuevo.

    “Todo ha cambiado: de la cruz se ha pasado al gozo, de la muerte a la vida, de las afrentas a la alabanza, de las lágrimas al consuelo, del pecado a la gracia, de las tinieblas a la luz. Así es la Pascua: tránsito y cambio de lo viejo a lo nuevo”3

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La Vigilia Pascual

Según la tradición, ésta es una noche de vela en honor del Señor, y la Vigilia que tiene lugar en la misma, conmemorando la noche santa en la que el Señor resucitó, ha de considerarse como «la madre de todas las santas Vigilias» (San Agustín).

Durante la vigilia, la Iglesia espera la resurrección del Señor y la celebra con los sacramentos de la iniciación cristiana. Los fieles, tal como lo recomienda el Evangelio (Lc 12,35-48), deben asemejarse a los criados que con las lámparas encendidas en sus manos esperan el retorno de su Señor, para que, cuando llegue, los encuentre en vela y los invite a sentarse a su mesa.

Toda la celebración de la Vigilia pascual debe hacerse durante la noche. Esta vigilia es figura de la Pascua auténtica de Cristo, de la noche de la verdadera liberación, en la cual, «rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo» (Pregón pascual). Desde su comienzo la Iglesia ha celebrado con una solemne vigilia nocturna la Pascua anual, solemnidad de las solemnidades.

La resurrección de Cristo es el fundamento de nuestra fe y de nuestra esperanza, y por medio del Bautismo y de la Confirmación somos injertados en el misterio pascual de Cristo, morimos con él, somos sepultados con él y  resucitamos con él, para reinar con él para siempre (cf. SC 6; Rm 6,3-6; Ef 2,5-6; Col 2,12-13; 2 Tm 2,11-12).

Partes de la Celebración:

1. Lucernario: Bendición del fuego, procesión y pregón pascual.

2. Vigilia: La Iglesia proclama y medita las maravillas que Dios ha hecho con su pueblo.

    Las lecturas de la Sagrada Escritura describen momentos culminantes de la historia de la salvación, cuya meditación se facilita a los fieles con el canto del salmo responsorial, el silencio y la oración del sacerdote celebrante. Se proponen siete lecturas del Antiguo Testamento, entresacadas de la Ley y de los Profetas, y dos del Nuevo Testamento: de la lectura del Apóstol y Evangelio.

    De esta manera, la Iglesia, "comenzando por Moisés y siguiendo por los Profetas" (Lc 24,26; cf. Lc 24,44- 45), interpreta el misterio pascual de Cristo.

3. Liturgia bautismal: Por los sacramentos de iniciación cristiana los nuevos discípulos de Cristo se comprometen a seguirle con fidelidad. La comunidad cristiana renueva su compromiso bautismal.

4. Liturgia eucarística. Es la Eucaristía más importante de todo el Año litúrgico.

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        Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza
        a gloria de la Víctima propicia de la Pascua.
        Cordero sin pecado que a las ovejas salva,
        a Dios y a los culpables unió con nueva alianza.

        Lucharon vida y muerte en singular batalla,
        y, muerto el que es Vida,
        triunfante se levanta. 

        ¿Qué has visto de camino,
        María, en la mañana?
        A mi Señor glorioso, la tumba abandonada,
        los ángeles testigos, sudarios y mortaja.
        ¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!

        Venid a Galilea,
        allí el Señor aguarda;
        allí veréis los suyos la gloria de la Pascua.

        Primicia de los muertos,
        sabemos por tu gracia que estás resucitado;
        la muerte en ti no manda.

        Rey vencedor,
        apiádate de la miseria humana
        y da a tus fieles parte
        en tu victoria santa.

        Amén. Aleluya.

(Secuencia Del Domingo De Pascua)

Bibliografía:

- GRÁNDEZ, Rufino. El Camino Cuaresmal. Colección Emaús, volumen nº 9, 1996.
- CALENDARIO LITÚRGICO 2009
. Secretariado de la Comisión Episcopal de Liturgia.
- FRAY CARLOS, CARDENAL AMIGO VALLEJO. Religiosidad Popular. PPC, 2008